En las tardes de estío, tu elegancia me trasmite los matices de la naturaleza, los colores resplandecen límpidos y puros y el universo nos obsequia un guiño.
Tu luz entonces es la aurora y sólo me permite apreciarla, transmitirle con miradas y gestos mi admiración.
En los gélidos inviernos, tu mirada me transmite la energía de los hombres errantes, que tienen por único destino perseguir la estrella polar, que al alba les revela sus sueños.
Tu alma entonces es el sendero, sobre el que imagino el castillo de mi vida, perdiendo valor el lenguaje formal humano.
En las estaciones de cambio, tu sonrisa me transmite el equilibrio y el balance de la vida, la energía se transforma, los colores cambian, la vida se prepara a empezar nueva travesía y el mundo entero sonríe a tu ritmo.
Tu espíritu entonces es la balanza, la razón del equilibro y sólo puedo creer mas no pensar.
Y es así que cada día, tu elegancia, tu mirada y tu sonrisa se conjugan, dándole sentido de pertenencia a mi escolástico ser, que en los tiempos modernos de Chaplin, divaga como alma en pena en este mundo de los sentidos, monótono, oscuro, soso, depresivo y frío.
Gracias porque aunque aun no te conozco, tu imagen me mantiene vivo y tenaz en la lucha por la plenitud de tus mares.
Ricuato
Tu luz entonces es la aurora y sólo me permite apreciarla, transmitirle con miradas y gestos mi admiración.
En los gélidos inviernos, tu mirada me transmite la energía de los hombres errantes, que tienen por único destino perseguir la estrella polar, que al alba les revela sus sueños.
Tu alma entonces es el sendero, sobre el que imagino el castillo de mi vida, perdiendo valor el lenguaje formal humano.
En las estaciones de cambio, tu sonrisa me transmite el equilibrio y el balance de la vida, la energía se transforma, los colores cambian, la vida se prepara a empezar nueva travesía y el mundo entero sonríe a tu ritmo.
Tu espíritu entonces es la balanza, la razón del equilibro y sólo puedo creer mas no pensar.
Y es así que cada día, tu elegancia, tu mirada y tu sonrisa se conjugan, dándole sentido de pertenencia a mi escolástico ser, que en los tiempos modernos de Chaplin, divaga como alma en pena en este mundo de los sentidos, monótono, oscuro, soso, depresivo y frío.
Gracias porque aunque aun no te conozco, tu imagen me mantiene vivo y tenaz en la lucha por la plenitud de tus mares.
Ricuato