Te extraño, evoco tus palabras dulces retumbando en mis oídos y nuestras tertulias de madrugada, porque fueron el equilibrio de mi vida.
Te extraño, el recuerdo de tu piel calada en mi tacto se difumina, cual etéreo pensamiento de un niño ingenuo, porque elegiste seguir sin mí.
Te extraño y me pesa no pronunciar ya tu nombre en saludos, y haberme oxidado para decir "te amo".
Te extraño, añoro tu cabello en mi regazo, tu miedo en la ecuación de mi ego y tu amor humilde en las calles silenciosas.
Te extraño, me siento tan aburrido en tu ausencia y los refugios se vuelven tan pequeños que ya todos parecen una "bolsa de muerto".
Te extraño, no se cuando pasó, ni te pido que vuelvas, solo me confieso culpable del crimental de no borrarte de mi mente.
Te extraño y antes de "tirarme por vos" me proclamo devoto de un nuevo vicio: recordarte.
Riquato
jueves, 2 de septiembre de 2010
Diosa de la dulzura
Lo poco que se del amor lo aprendí de ti, mi diosa de la dulzura vestida de manto rosa. En cada una de tus curvas y ocurrencias coloridas hundí mi erógena pasión hasta sentirme pleno en tu fragancia.
Hoy son sólo memorias evocadas en mis islas de soledad, en las cuales me refugio del mundo de los sentidos para aislar el ruido de tu ausencia. Ahora, que tus finos labios no acarician mis oídos y tu dulce rostro no se postra en mi pecho henchido por aquel nuestro viejo amor humilde, cómo decirte, como contarte, que fuiste en mi vida placer primero, dulzura luego y vacío hoy.
Deleita mi nuevo ser con un último pensamiento. Una sonrisa y una lágrima bastarán, para sellar el hueco de mi alma.
Riquato
Hoy son sólo memorias evocadas en mis islas de soledad, en las cuales me refugio del mundo de los sentidos para aislar el ruido de tu ausencia. Ahora, que tus finos labios no acarician mis oídos y tu dulce rostro no se postra en mi pecho henchido por aquel nuestro viejo amor humilde, cómo decirte, como contarte, que fuiste en mi vida placer primero, dulzura luego y vacío hoy.
Deleita mi nuevo ser con un último pensamiento. Una sonrisa y una lágrima bastarán, para sellar el hueco de mi alma.
Riquato
Etiquetas:
dulzura,
Extrañar,
poesía,
Seudo Ensayos,
tristeza
Renacer
Hoy que se evapora el periodo de mi luto autoimpuesto
que ya no duele la ausencia de tu nombre en mi memoria
y no sofocan los sábados por la noche sin ti.
Hoy que no sangra la herida que dejó tu pérdida
que no supuran las llagas del alma hechas a tu nombre
y desaparecen las cárceles de nuestros recuerdos.
Hoy planto un olivo en el jardín de la paz,
suscribo la tregua con mi desavenencia,
me levanto y rompo las cadenas del país de las tinieblas
para regresar al mundo de los vivos, en el que la vida importa.
Riquato
que ya no duele la ausencia de tu nombre en mi memoria
y no sofocan los sábados por la noche sin ti.
Hoy que no sangra la herida que dejó tu pérdida
que no supuran las llagas del alma hechas a tu nombre
y desaparecen las cárceles de nuestros recuerdos.
Hoy planto un olivo en el jardín de la paz,
suscribo la tregua con mi desavenencia,
me levanto y rompo las cadenas del país de las tinieblas
para regresar al mundo de los vivos, en el que la vida importa.
Riquato
Para que no me olvides
Si contemplas llorando las estrellas y se te llena el alma de imposibles es que mi soledad viene a besarte, para que no me olvides (8).
Musa encantadora, destello fulguroso de mi alma, hoy tus dulces pasos no caminan sobre los pétalos de algodón del jardín de mis delicias, hoy tus besos y pericias desaparecen cual mariposas etéreas en el calor de mi alma.
Perdona mi sosos complejos, mis incomprensiones, mi absurda intelectualidad, mi falta de detalles y mi ser explosivo. Hoy musa candorosa recuerda nuestras amplias sonrisas y bebe de la fuente de nuestras beldas memorias, que inmortales perduran, testimonios de nuestro amor humilde.
Interpreta por primera vez mis palabras, no es por amor que fluyen hoy taciturnas, es sólo en honor a la pureza de tu alma, diosa de la confianza, gracias por ungirme en cada beso con tu sonrisa y bendíceme en mi largo camino, sin ti.
Riquato
Musa encantadora, destello fulguroso de mi alma, hoy tus dulces pasos no caminan sobre los pétalos de algodón del jardín de mis delicias, hoy tus besos y pericias desaparecen cual mariposas etéreas en el calor de mi alma.
Perdona mi sosos complejos, mis incomprensiones, mi absurda intelectualidad, mi falta de detalles y mi ser explosivo. Hoy musa candorosa recuerda nuestras amplias sonrisas y bebe de la fuente de nuestras beldas memorias, que inmortales perduran, testimonios de nuestro amor humilde.
Interpreta por primera vez mis palabras, no es por amor que fluyen hoy taciturnas, es sólo en honor a la pureza de tu alma, diosa de la confianza, gracias por ungirme en cada beso con tu sonrisa y bendíceme en mi largo camino, sin ti.
Riquato
Vete de aquí
Sórdidos versos pasman mi imaginación,
que asfixiada en el ancho de tus caderas
se conmisera y pide perdón.
Perdón por creer saber más del amor que tú,
perdón por presumir inteligencia,
pues sólo implica una aguda falencia,
que rasga mi tronco de abedul.
Y escucho versos que no riman,
pero que apasionan
y la última gota de la copa perdona
a mi pedantería que se desmorona.
Porque desde que te perdí,
las pequeñas cosas se vuelven ininteligibles,
pues en mi mente tiritan invencibles,
las memorias de cuando te conocí.
Sumerjo cada una de tus caricias y besos en alcohol,
y al no poder desparecerlas las someto al fragor
de mi alma hoy vacía
que te evoca en esta triste poesía.
Hoy me proclamo independiente musa adorada,
pues tu figura en la cama por fin fue trocada.
Hoy el sanctasanctórum de tu alma,
pasea lejos a berlina para mi calma
Y aunque trato de soñar el trillado destino conjunto
sabiendo que esto ya lo escuchaste de mi,
hoy te aclamo vete de aquí,
que a lo criollo, se acabó y punto.
Riquato
que asfixiada en el ancho de tus caderas
se conmisera y pide perdón.
Perdón por creer saber más del amor que tú,
perdón por presumir inteligencia,
pues sólo implica una aguda falencia,
que rasga mi tronco de abedul.
Y escucho versos que no riman,
pero que apasionan
y la última gota de la copa perdona
a mi pedantería que se desmorona.
Porque desde que te perdí,
las pequeñas cosas se vuelven ininteligibles,
pues en mi mente tiritan invencibles,
las memorias de cuando te conocí.
Sumerjo cada una de tus caricias y besos en alcohol,
y al no poder desparecerlas las someto al fragor
de mi alma hoy vacía
que te evoca en esta triste poesía.
Hoy me proclamo independiente musa adorada,
pues tu figura en la cama por fin fue trocada.
Hoy el sanctasanctórum de tu alma,
pasea lejos a berlina para mi calma
Y aunque trato de soñar el trillado destino conjunto
sabiendo que esto ya lo escuchaste de mi,
hoy te aclamo vete de aquí,
que a lo criollo, se acabó y punto.
Riquato
Suscribirse a:
Entradas (Atom)