Si contemplas llorando las estrellas y se te llena el alma de imposibles es que mi soledad viene a besarte, para que no me olvides (8).
Musa encantadora, destello fulguroso de mi alma, hoy tus dulces pasos no caminan sobre los pétalos de algodón del jardín de mis delicias, hoy tus besos y pericias desaparecen cual mariposas etéreas en el calor de mi alma.
Perdona mi sosos complejos, mis incomprensiones, mi absurda intelectualidad, mi falta de detalles y mi ser explosivo. Hoy musa candorosa recuerda nuestras amplias sonrisas y bebe de la fuente de nuestras beldas memorias, que inmortales perduran, testimonios de nuestro amor humilde.
Interpreta por primera vez mis palabras, no es por amor que fluyen hoy taciturnas, es sólo en honor a la pureza de tu alma, diosa de la confianza, gracias por ungirme en cada beso con tu sonrisa y bendíceme en mi largo camino, sin ti.
Riquato
jueves, 2 de septiembre de 2010
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