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viernes, 28 de febrero de 2014

Notas de un poeta triste


Fecha incierta (en algún momento de estos 4 años sin tí)

Hoy caminé a través de mis ojos los pasos que por las oscuras calles de Santa Catalina, recorríamos tímidamente tomados de la mano, las primeras veces en que víctima de mi apetito adolescente trataba de enamorarte con mis palabras y gestos torpes. Aquellos inacabables momentos donde mi líbido voraz intentaba arrancarte besos franceses sentados en la banquita de aquel parque cercano. Desconozco si mi afición por las bancas de los parques corresponde a aquellas memorias o si era más antiguo, me encantaría pensar que es lo segundo.

Cuanta ternura evoca a mi ser racional, cuán oxidado ando últimamente. Lleno de amores y juegos superficiales, que me tienen perplejamente encandilado, pero indefenso frente a momentos como este. 

"Qué es lo que viste en mi? Qué es lo que te hizo abrir así, tus miedos, tus piernas, tu calendario, las 7 puertas sagradas de tu santuario... "

Hoy se que no te amo, que no nos esperaba ningún destino juntos y que no existe historia comparada de nuestro amor rosado, se que cada paso recorrido tras tu partida, me ha regalado incontables aventuras y sonrisas. Que sigo hablando como un loco descontrolado, víctima de mi disemia.  Pero se también que, aunque encuentro más atención que contigo, no he vuelto a encontrar esa mirada desbordada de  amor como la que afloraba de tus ojos verdes. Si pensaste que no me daba cuenta o no lo valoraba, te equivocas. Me acuerdo de cada beso que nos dimos y a pesar de ese maravilloso saudade se que no te amo ni me arrepiento, aunque solo te extrañe un poco.


"Y a veces suelo recostar mi cabeza en el hombro de la luna y le hablo de esa amanete inoportuna, que se llama soledad..."

Cuantas líneas, creo que nunca he escrito tanto y con tan poca estructura. Trabajo mucho y ando harto de las formas. Se que suena egoísta y cojo, pero si tan sólo supiera que en algún descuido de soledad me recuerdas, creo que podría por fin conciliar el sueño. 

Ricuato

miércoles, 5 de febrero de 2014

Una luz al final del túnel

27-01-2014
Es el verano del 2014, parece extraño no referirme a los setentas, ochentas o noventas, épocas más inspiradoras para escribir sobre crisis en el Perú, pero esta vez el desorden no estaba en el país, la economía, la política, la sociedad, la juventud, el desempleo o la inflación; el caos estaba sólo en mi cabeza.
 
Caminaba sin un mango cuando al costado veo a la señora que vende películas en el grifo de mi casa y recuerdo que me debe dos películas y que llevo semanas, o meses en realidad, en que quiero ver la última película de Woody Allen, así que aprovecho para conseguirla.
 
Sorpresivamente, aunque con luz tenue, se me ocurre una idea “¿Cómo llevar a cabo un emprendimiento social con sencillez y efectividad?”. El nombre no es perfecto pero es suficiente para empezar. La idea empieza a desarrollarse y se presenta en pie de guerra contra mi holgazanería derrotista, y sin que esta última haya triunfado la batalla, la luz tenue se apaga. No estoy seguro si podré empezarlo, continuarlo y menos aun terminarlo, así que sólo dejaré que fluya.
 
¿Qué tan difícil puede ser? Con el tiempo descubro que a veces los problemas hay que hablarlos, pues parece que el viento se los lleva; así que ya que hoy no tengo con quién conversar al respecto, lo escribiré, para que navegue en la matrix de la que tanto quiero escapar.  

Un buen deseo

Rana salió
la princesita
le prenderemos
una velita
en una vieja,
pero bonita
ermita

digna de usted
y su belleza,
su pasión
y su tristeza,
para que cuando
vuelva al amor
siga la nube
y su vapor

hasta encontrar
dulce tormento
unas palabras,
un aliento
y luego
vuelva a empezar
sabiendo que
este cantar
no es una ofensa
ni una dispensa
sólo un buen deseo

"y en mitad de un blues
me plantó la princesita azul"

Ricuato

P.s. Por si no lo saben, la tonada es la que sigue:

 

Falso Saudade

Al igual que el ruido del mundo
esconde el silencio de la noche
y la luz del sol, la presencia de la luna
en el novilunio, mi sonrisa esconde
mis humildes pesares y angustia.

Ella, conveniente y natural,
ajena y comercial
entretiene a quien me conversa
cautiva a quien ve con los ojos.

Mis pesares, los errores cometidos,
que cargan el alma con vanos recuerdos
de noches enconadas, donde el gladiador
lucha en iniquidad contra las criaturas
del destino y el azar.

Mi angustia, el saber en qué te has convertido
o entender lo que nunca fuiste musa del verano.
Retirarme la venda a la que cándido
bauticé como luz de luna.

¿Y qué de la sonrisa? Existe, pero no este plano.
Para descubrirla, musa de la primavera y el invierno,
sólo debes dejar caer los apocados luceros de tu rostro
y estar dispuesta a romper las cintas de seguridad
de tu manto protector.

Musa idílica, la puerta de nuestro cupé ya está abierta.
Las bestias han sido alimentadas,
la madera y el marfil tallados,
el hierro y bronce fundidos,
el cuero curtido, los cintos son de seda
la noche estrellada, la ruta el cielo, el destino tus playas.
¿Dónde andarás?

Ricuato


domingo, 2 de febrero de 2014

Sozinho

"Às vezes no silêncio da noite
Eu fico imaginando nós dois
Eu fico aqui sonhando acordado
Juntando o antes, o agora e o depois
Por que você me deixa tão solto?"

Caetano Veloso