Bendita inspiración, hoy vuelves a mi sacrosanta, posándote como cándida ave en las secas ramas de mis árboles caídos.
No tienes idea cómo te extrañé y aunque ahora estoy triste, gracias por volver. Permíteme enloquecer con tus melifluos aromas y sumergirme en lo profundo de tus mares. Libemos recordando nuestras viejas noches llenas de tristes canciones, tortuosos recuerdos y fugaces compañías.
