Hoy que se evapora el periodo de mi luto autoimpuesto
que ya no duele la ausencia de tu nombre en mi memoria
y no sofocan los sábados por la noche sin ti.
Hoy que no sangra la herida que dejó tu pérdida
que no supuran las llagas del alma hechas a tu nombre
y desaparecen las cárceles de nuestros recuerdos.
Hoy planto un olivo en el jardín de la paz,
suscribo la tregua con mi desavenencia,
me levanto y rompo las cadenas del país de las tinieblas
para regresar al mundo de los vivos, en el que la vida importa.
Riquato
jueves, 2 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario