Sórdidos versos pasman mi imaginación,
que asfixiada en el ancho de tus caderas
se conmisera y pide perdón.
Perdón por creer saber más del amor que tú,
perdón por presumir inteligencia,
pues sólo implica una aguda falencia,
que rasga mi tronco de abedul.
Y escucho versos que no riman,
pero que apasionan
y la última gota de la copa perdona
a mi pedantería que se desmorona.
Porque desde que te perdí,
las pequeñas cosas se vuelven ininteligibles,
pues en mi mente tiritan invencibles,
las memorias de cuando te conocí.
Sumerjo cada una de tus caricias y besos en alcohol,
y al no poder desparecerlas las someto al fragor
de mi alma hoy vacía
que te evoca en esta triste poesía.
Hoy me proclamo independiente musa adorada,
pues tu figura en la cama por fin fue trocada.
Hoy el sanctasanctórum de tu alma,
pasea lejos a berlina para mi calma
Y aunque trato de soñar el trillado destino conjunto
sabiendo que esto ya lo escuchaste de mi,
hoy te aclamo vete de aquí,
que a lo criollo, se acabó y punto.
Riquato
jueves, 2 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario