Monosustantivo que premia o condena.
O te despides o me exaltas como en los viejos tiempos
en los que enloquecidos entrelazábamos nuestras almas
y le gritábamos al mundo nuestra pasión descontrolada.
¿Qué no pasó? Lo sabes tú y lo se yo.
El amor no se destruye, sólo se transforma,
por eso hoy te declaro
reina imperante de mi lascivia.
Póstumo sería el destino
si nuestros mundos vuelven a rotar
y se engranan again encontrándonos apercibidos.
Ya sin trámites, ni celos, sin desconfianzas, ni presión, ni tiempo.
Sólo mi brazo rodeando tus caderas y disipando el frío de la noche
En la que nos perdemos como estrellas en el firmamento.
jueves, 13 de octubre de 2011
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