Mi bella diosa griega, ¿por qué la forma de tus frondosas caderas no le cede tregua a mi imaginación incansable?
Me dediqué a tapar el sol con un dedo y hoy enloquezco de ansias por volverte a ver.
Cada palabra, cada gesto, cada mirada y cada lágrima hoy me turba y me recuerda que nunca cumpliste tus compromisos.
¿Y qué más da? 657 días no pasaron en vano, aunque mi ego cobarde así lo enmascare.
¿Qué es de ti princesa espartana? ¿Aun sigues leyendo este viejo y apocado cuaderno lleno de garabatos sobre locuras? Siempre me reclamaste las pocas líneas, que curioso que hoy, enfermo sin ir al trabajo, abra por fin mi libro de reclamaciones.
Me dediqué a tapar el sol con un dedo y hoy enloquezco de ansias por volverte a ver.
Cada palabra, cada gesto, cada mirada y cada lágrima hoy me turba y me recuerda que nunca cumpliste tus compromisos.
¿Y qué más da? 657 días no pasaron en vano, aunque mi ego cobarde así lo enmascare.
¿Qué es de ti princesa espartana? ¿Aun sigues leyendo este viejo y apocado cuaderno lleno de garabatos sobre locuras? Siempre me reclamaste las pocas líneas, que curioso que hoy, enfermo sin ir al trabajo, abra por fin mi libro de reclamaciones.
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