Si acaso existiera el borrón y cuenta nueva, aunque sea por un minuto lo tomaría.
Luego todo volvería a ser igual y no importa si el infierno arde y la vida se volvió un cubo.
Ese minuto sería la quimera más deseada, más preciada y el Ítaca de esta nueva odisea, que recién empieza.
Luego todo volvería a ser igual y no importa si el infierno arde y la vida se volvió un cubo.
Ese minuto sería la quimera más deseada, más preciada y el Ítaca de esta nueva odisea, que recién empieza.
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