Y son estos momentos en los que te entra ese poquito de nostalgia por estar solo y no tener con quien tener una conversación de alcoba y echarte un polvo sin remordimiento. ¿Será que eso es el amor, charlar y tener sexo? Le dijo el.
Chiquillo, el amor es algo que no entenderás aun. ¿Qué te podría decir yo? No seré, por suerte, quien te rompa el corazón. Sin duda todo ese frío que llevas dentro, producto de tu cerebro tan racional, se calentará en la chimenea de alguna amante experta que disfrute tus ocurrencias, tu pedantería y tu exceso de amor por la vida y el trabajo. Le dijo ella.
Es verdad, afirmó él con aire altenaero, siempre estuvo claro que ambos somos una mera distracción del otro. Una tasa de café para el frío, la nicotina necesaria para engañar al cerebro.
Ninguno sabría que quedarían atados de por vida, pero eso pasaría aun dos años después.
Chiquillo, el amor es algo que no entenderás aun. ¿Qué te podría decir yo? No seré, por suerte, quien te rompa el corazón. Sin duda todo ese frío que llevas dentro, producto de tu cerebro tan racional, se calentará en la chimenea de alguna amante experta que disfrute tus ocurrencias, tu pedantería y tu exceso de amor por la vida y el trabajo. Le dijo ella.
Es verdad, afirmó él con aire altenaero, siempre estuvo claro que ambos somos una mera distracción del otro. Una tasa de café para el frío, la nicotina necesaria para engañar al cerebro.
Ninguno sabría que quedarían atados de por vida, pero eso pasaría aun dos años después.
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