Buon giorno principessa,
Despierto y te sirvo la mesa
De mi ego y vulnerabilidad
Con miedo y humildad;
Y luego de una cerveza
Te digo: vives en mi cabeza.
Te invito a mi cama pequeña
De plaza y media hogareña
Para que en ella le rindamos culto
Al olvido de nuestro lado adulto
Y juguemos a ser niños
Que se llenan de besos y cariños.
Conquistemos la belleza
Disipemos nuestra actitud añeja
Y sin previo repertorio
Montemos sobre el escritorio
Cómo el tico y camineta
Que empernados como una marioneta
Terminan en una vieja cochera
Y cuando su corazón se acelera
Se hace posible, su quimera
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