Sábado 15/11, 07:15 p.m.
Regreso de la Aldea
Desagradable incidente
Conversación amena, risas
¡Nos vamos a chocar!
Maniobra sorpresiva
Llanta destrozada,
¡Tranquilos muchachos!
Seguimos vivos.
Por un momento estuvimos en otra dimensión,
Hay en la vida momentos tan desconocidos,
yo lo sé.
En seguida despertar y encontrarnos varados en una verma solitaria con poca iluminación.
Risas, lágrimas, palabras de aliento, finales alternativos, todos negativos por supuesto y el alma vuelta al cuerpo.
¡Hay que cambiar la llanta! Y recuerdo que no se cómo se abre el capot de mi carro y que nunca he cambio una llanta. Pocos segundos después, nos saluda unos amigos voluntarios, ¡Qué alivio! Una mano no nos vendría mal. Retiro la llanta de repuesto y empiezo a cambiarla. Sigo en shock pero me niego a hacer algo distinto que cambiar la llanta.
Luego todo se normaliza, al menos de la boca para afuera. Llegamos al destino pensado, todos se bajan y empieza esa sensación de vacío. Manejo despacio hasta la casa de Claudia, no se cómo será la noche hoy.
Voces y pensamientos negativos me torturan ¡Otra vez! ¡Eres un irresponsable, un distraído, Un torpe! ¡No deberías volver a manejar! ¡El carro estrellado contra otro! ¡Todos ensangrentados! Policías, gente, prensa. ¿No he pagado ya mis pecados?
Luego llega ella, que esa noche no es mi novia, si no un ángel.
-¿Cómo estás chiquito?
Mal, tuve un accidente, mi cabeza no deja de dar vueltas.
-Tranquilo, pasa, pégate una ducha y descansa.
A las pocas horas me quedé dormido, luego de comer algo.
El famoso día siguiente fue otro día. Sigo vivo, al igual que las personas que confiaron en mí al subirse a mi carro. Aun no llegó mi hora, ¿Será que esas visiones de grandeza que al despertar no recuerdo son ciertas? ¿Será una coincidencia causa por la mágica inteligencia humana?
10-4. Cambio y fuera.
Regreso de la Aldea
Desagradable incidente
Conversación amena, risas
¡Nos vamos a chocar!
Maniobra sorpresiva
Llanta destrozada,
¡Tranquilos muchachos!
Seguimos vivos.
Por un momento estuvimos en otra dimensión,
Hay en la vida momentos tan desconocidos,
yo lo sé.
En seguida despertar y encontrarnos varados en una verma solitaria con poca iluminación.
Risas, lágrimas, palabras de aliento, finales alternativos, todos negativos por supuesto y el alma vuelta al cuerpo.
¡Hay que cambiar la llanta! Y recuerdo que no se cómo se abre el capot de mi carro y que nunca he cambio una llanta. Pocos segundos después, nos saluda unos amigos voluntarios, ¡Qué alivio! Una mano no nos vendría mal. Retiro la llanta de repuesto y empiezo a cambiarla. Sigo en shock pero me niego a hacer algo distinto que cambiar la llanta.
Luego todo se normaliza, al menos de la boca para afuera. Llegamos al destino pensado, todos se bajan y empieza esa sensación de vacío. Manejo despacio hasta la casa de Claudia, no se cómo será la noche hoy.
Voces y pensamientos negativos me torturan ¡Otra vez! ¡Eres un irresponsable, un distraído, Un torpe! ¡No deberías volver a manejar! ¡El carro estrellado contra otro! ¡Todos ensangrentados! Policías, gente, prensa. ¿No he pagado ya mis pecados?
Luego llega ella, que esa noche no es mi novia, si no un ángel.
-¿Cómo estás chiquito?
Mal, tuve un accidente, mi cabeza no deja de dar vueltas.
-Tranquilo, pasa, pégate una ducha y descansa.
A las pocas horas me quedé dormido, luego de comer algo.
El famoso día siguiente fue otro día. Sigo vivo, al igual que las personas que confiaron en mí al subirse a mi carro. Aun no llegó mi hora, ¿Será que esas visiones de grandeza que al despertar no recuerdo son ciertas? ¿Será una coincidencia causa por la mágica inteligencia humana?
10-4. Cambio y fuera.
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