Saudade del saudade, la felicidad también tiene sus costos.
Estabilidad, amor, orden, tranquilidad, energía, balance, armonía, ¿Acaso hubiera algo más?
Y qué del tormento, caos, desamor, recuerdos, angustia... sed. Qué de aquellas noches solitarias sin rumbo, regando y libando versos en las calles ruidosas, para luego terminar a penas balbuceando delirios de una noche inolvidable, sentado en algún malecón mirando el sol nacer delante mio, pensando en que algún día será distinto.
Hoy sigo mirando al sol, más al final que al principio y, a pesar que todo es muy distinto, no dejo de preguntarme ¿algún día será distinto?
Ricuato
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