Mi almohada ya no guarda mis sueños, no disipa mis problemas y no me sirve para descansar. Se olvidó que era dueña de mi confianza y de nuestro tácito acuerdo de aventuras y paz. De las incontables batallas contra el silencio que siempre me impide dar el primer paso. Parece que perdió la memoria o ya le disgusta evocar aquellos paseos por el mundo llenos de salud y júbilo.
Así es, me ha abandonado y todas las noches son tormentosas, pues la envidia de los pequeños hombresitos del mundo de los sentidos llena de plomo mis bolsillos y me retiene en el llano.
Son mis sueños réplicas de mí actuar cotidiano, donde la beldad de las arrojadas musas e imperantes paisajes no tienen mayor influencia.
Me estará castigando? Se olvidó que era mi sanctasanctórum y que tras su velo mi realidad cambiaba. Me convertí en un incordio para ella y desvaneció de un soplido nuestra amistad imaginaria.
Dudo mucho que las cosas cambien para ella, pero pronto mi vida dará un nuevo giro y mi almohada ya no estará conmigo. Y con ella todas mis añoranzas y quimeras se tornarán efímeras y se desvanecerán junto con el aroma de mis amores incompletos…
lunes, 20 de octubre de 2008
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