Soy la fruta prohibida, daño con mis filudas espinas a los cándidos seres que embelesados atraigo por mis rojos furibundos.
Soy la fruta prohibida, el agua de mi fuente ha sido mezclada con cicuta a mi nacimiento, por eso aunque vistosa, es sólo una hiel letal.
Soy la fruta prohibida, rodeada de fulgurante brillo que exacerbado por la luz del sol, me hace irresistible a la sórdida mente de los seres contaminados, que mueren un palpar con sus labios mis contornos.
Soy la fruta prohibida, me alimento del deseo, la lascivia, la lujuria, el odio y la ira, por eso soy un irresistible placer carnal, que asesina lentamente.
Soy la fruta prohibida, perfecta e indestructible, que desarma tus buenas intenciones y aplaca tu perseverancia por intentar alejarte de mí.
Soy la fruta prohibida, soy el plomo que sembrado en tus bolsillos no te deja levitar y te ata al este vulgar mundo sensorial.
Soy la fruta prohibida, esa en la que te da asco pensar, pero no puedes evitarlo.
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