Encanto deslumbrante, espejo de mi alma y de la noche, vuelve que te espero febril en el altar que mi deseo le construyó a tu frondosa arboleda.
Andarás perdida en el mundo, mientras yo aquí hecho un niño, muero por tocar con todos mis sentidos tus labios carnosos, delineado a cada instante cada una de las grietas de tu boca, intentando seducir a cada poro de tu lengua e incrustando a través de mis manos, mi deseo en tus caderas.
Y será solo el comienzo de un sueño eterno. Eterno cómo el recorrido de mi nariz por tu cuello, eterno cómo la ruta de mis manos sobre tu cuerpo, eterno cómo la perfección de tu cabeza sobre mi pecho.
Y cuando encendamos el carburador, coparemos de carbón la máquina de nuestro morbo que se alimenta con cada verso que aprendimos durante toda nuestra vida y que sembraremos para fecundar el fruto de nuestro amor insaciable.
Andarás perdida en el mundo, mientras yo aquí hecho un niño, muero por tocar con todos mis sentidos tus labios carnosos, delineado a cada instante cada una de las grietas de tu boca, intentando seducir a cada poro de tu lengua e incrustando a través de mis manos, mi deseo en tus caderas.
Y será solo el comienzo de un sueño eterno. Eterno cómo el recorrido de mi nariz por tu cuello, eterno cómo la ruta de mis manos sobre tu cuerpo, eterno cómo la perfección de tu cabeza sobre mi pecho.
Y cuando encendamos el carburador, coparemos de carbón la máquina de nuestro morbo que se alimenta con cada verso que aprendimos durante toda nuestra vida y que sembraremos para fecundar el fruto de nuestro amor insaciable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario